Dr. Joan Hortalà i Arau: Bolsa y bancos – El centro financiero de Barcelona

Referida específicamente a bolsa y ban­ca, la actividad financiera en el sentido moderno del término arranca en la ciu­dad de Barcelona a principios del siglo XIX. Por aquel entonces y en el seno de una coyuntura relativamente próspera, se observan en Cataluña ciertos cambios estructurales ligados a la aparición del maquinismo, que afectan al sector textil, de arraigo tradicional, y también al sector metalúrgico, que en aqu­ellos momentos comienza su andadura.
Así surgen sociedades mercantiles de cierta dimensión que abonan la aparición de un incipiente mercado bursátil, localizado en la Casa-Lonja de Mar, se­de histórica de los Corredores de Cam­bios. Al mismo tiempo impulsan la función bancaria en el doble sentido de en­tida­des de crédito y participantes directos en la financiación de los nuevos proyec­tos industriales. Bolsa y bancos desem­peñan así un rol importante en la economía de Cataluña, que, en el contexto de un sector industrial manufacturero muy remarcable, sitúa este territorio en uno de los más prósperos de España.

143

La Bolsa de Barcelona se organizó co­­mo “Mercado Libre” hasta 1914, rehu­sando la posibilidad de ser mercado of­icial al promulgarse la ley de 1831 que regulaba la creación de este tipo de es­tablecimientos y a cuyo amparo se fun­dó la Bolsa de Madrid.
Durante este largo período de tiempo, la bolsa catalana fue el primer mercado de renta variable de la Península, con conexiones ordinarias con los parquets de París y Londres. A partir de 1914 se impuso en Barcelona el Mer­cado Oficial en contraposición al Mer­ca­do Libre que, con todo, ejercería has­ta comienzos de la Guerra Civil. Después, en el marco exclusivo de la contra­tación oficial, se consolidó un mercado pro­pio en noble competencia con los de las otras plazas financieras de España y con las servidumbres derivadas de un fuerte proceso político propicio al cen­tralismo y consiguiente deslocalización de sedes sociales que iban ubicándose en la capital del Estado.
La ley de Reforma del Mercado de Va­­lores de 1988, que declara la Bolsa so­­ciedad anónima y decreta el mercado interconectado, supone una merma de atribuciones tanto en el ámbito funcional como en las prerrogativas identitarias. La constitución de Bolsas y Merca­­dos Españoles (BME) en 2002, en que los diferentes accionistas de las bolsas españolas deciden constituirse en hólding, impulsará un movimiento de des­mutualización que concluirá el 14 de julio de 2006, fecha en que la Bol­sa sale a bolsa.
El cuadro siguiente muestra la realidad actual de la Bolsa de Barcelona en el marco del mercado bursátil español.
Se observa así que el mercado bursátil de Barcelona a través de sus 33 miem­bros (sociedades de valores, agencias de valores y entidades de crédito), al­go más del 50 % de los intermediarios au­­to­­rizados a operar en el mercado es­­­pañol, canaliza el 23 % de las operacio­nes de renta variable y más del 26 % del volumen total negociado. Destaca la participación ma­­­yoritaria (95 %) en la contratación de renta fija, basada en un activo de exclusiva negociación en la Bol­sa de Barcelona como es la Deuda Pú­blica de Cataluña, para la que en su día se creó un mercado especializado.
Por lo que respecta a la actividad bancaria, también en perspectiva histórica, el siglo XIX fue testigo de la creación de una cantidad considerable de es­ta­blecimientos. La mayoría eran de ám­­bito local y hasta 1874, en que la ley concede el monopolio de emisión al Ban­­­c­o de España, se constituían como “ban­cos de emisión y de descuento”. Des­pués de esta fecha, mermado sig­­nifica­tivamente el número de entidades, las que sobreviven se transforman en “ban­ca de depósito y de descuento”. Desta­ca en el conjunto el Banco de Bar­­celona, que había abierto sus puertas en agosto de 1845 y que fue el gran referente de las finanzas catalanas a lo largo de todo el siglo.


borsa-083

La “banca de inversión” también surgió en este período, siendo la entidad em­­blemática en la Ciudad Condal, el Ban­co Hispano Colonial. Fue fundado en el año 1876 y con el paso del tiempo pa­­saría a ser el Banco Central que, ya en la época presente, se fusiona primero con el Banco Hispano Americano y luego am­bos con el Banco Santander.
También en el sector bancario surge un proceso de deslocalización a partir del período que sigue a la Primera Guerra Mundial y que se acentúa notoriamente a partir de 1944. Las sedes sociales de las grandes casas de banca cata-lanas se trasladan a la capital del Esta­do, si bien las que permanecen en Bar­­­celona ejercen con claro predominio lo­­cal. Es el caso, entre otros, de Banca Garriga y Nogués, Banca Mas-Sardà, Banca Jover. Con todo, los cambios que en la economía española motivaron el plan de estabilización de 1959 y la sub­siguiente época de desarrollismo, propiciaron una nueva aparición de bancos catalanes, aunque de vida fugaz.
En ese marco merecen especial atención Banca Catalana y su filial Banco In­­dustrial de Catalunya, que, nacida por la transformación de la Banca Dorca de Olot, llegará en poco tiempo a ser un establecimiento remarcable. Sin embar­go, por vicisitudes en la gestión, por el impacto de una coyuntura altamente depresiva y también por ciertas veleidades políticas dejó de existir como tal para pasar a formar parte, a mediados de los años 80, del grupo del Banco de Vizcaya. Éste posteriormente se fusionaría con el Banco de Bilbao y ambos, más adelante, con Argentaria constitu­yendo el actual BBVA.
Hoy en día el Banco Sabadell-Atlántico es el mayor establecimiento de este tipo con sede social en Barcelona, en relación con otras siete entidades de orden menor y más bien dedicadas a la ban­ca personal y de inversión. La significa­ción del conjunto en el panorama espa­ñol se detalla en el cuadro siguiente.

Las cifras del cuadro indican que el nú­­mero de oficinas bancarias en Catalu­ña mantiene cierta uniformidad en re­­lación con su dimensión demográfica relativa. La opción crediticia dobla el volumen de depósitos y, en definitiva, la estructura de balance muestra un es­­ca­so porcentaje, fiel reflejo del centralismo imperante en el sector.

098

La actividad bancaria en Cataluña está estrechamente relacionada con la propia de las cajasde ahorros, entidades éstas de larga tradición y fuerte arraigo popular.

En el año 1844 se funda la primera de éstas entidades con el nombre de Caja de Barcelona. Sucesivamente y vinculadas con el movimiento mutualista, en un contexto de sentida preocupación so­­cial, asistencial y de previsión, fueron surgiendo cajas de ahorros en dis­tintas localidades.
Por su trascendencia pos­terior es im­­portante la fundación en 1904 de la Caja de Pensiones, que con posterioridad se asociaría con la anterior para for­mar la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona “La Caixa”, que hoy en día li­­dera el sector dentro de la Unión Euro­­pea.

Las cajas de ahorros catalanas son de fundación privada y de fundación pú­­bli­ca. Entre las primeras, conjuntamen­te con La Caixa, existen seis entidades más (Penedès, Sabadell, Terrassa, Laie­tana, Manresa i Manlleu). Entre las de fundación pública, promovidas en su día por las respectivas diputaciones provin­ciales, existen en la actualidad las de Gerona, Tarragona y Barcelona, ésta úl­­ti­­­ma, entre las grandes de ámbito es­pa­ñol, opera en la actualidad con el nom­bre de Caixa Catalunya.

En el cuadro anterior se detalla la sig­nificación cuantitativa de las cajas de ahorros catalanas en relación con las del resto de España. Se observa así que las cajas catalanas tienen un peso específico muy superior, en términos comparativos, en relación con la actividad es­­­trictamente bancaria, tanto en número de oficinas como y singularmente en vo­lumen de depósitos. Y más aún, en el total del balance. En cambio, la situa­ción es más equilibrada respecto a cré­­ditos. En concreto, representan más del 23 % del número de oficinas del total español, más del 20 % en depósitos, el 22 % en créditos y casi el 32 % en la estructura del balance, cifras éstas muy reveladoras, habida cuenta que la su­­per­ficie de Cataluña respecto a la de Espa­ña es del 6,3 % y la población catalana en relación a la española del 15,9 %.

Sr.JoanHortalá10x15a300ppp1Catedrático de Teoría Económica de la Universidad de Barcelona. Ha estudiado economía y derecho en la Universi­dad de Barcelona, doctorándose con Premio Ex­­tra­­­ordinario. Diplo­ma­­do en diferentes uni­­­ver­sidades ex­tranjeras y Doctor en Eco­nomía por la London School of Eco­no­mics and Po­litical Science. En la actualidad es Con­­sejero de Bolsas y Mercados Españoles (BME) y preside la Bolsa de Barcelona.