Dipl.-Ing. Erich Schmitt: La importancia de la industria automóvil en Cataluña

Desde que en 1883 se fabricara el primer automóvil en Alemania, mucho ha llo­­vido. El desarrollo de la industria del automóvil experimentado a lo largo de todo este tiempo se puede calificar, cu­an­­to menos, de espectacular. Los últi­mos datos globales así lo demues­tran: más de 56 millones de vehículos producidos el pasado año en todo el mundo, una producción equivalente a dos billones de euros, más del cinco % del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y ocho millones de personas directamente empleadas en la industria del motor, junto a mu­­chas otras de forma indirecta, según da­­tos de la Or­gan­i­za­ción Internacional de Constructores de Automóviles (OICA).
Estos datos ponen de manifiesto que la automoción es una industria en creci­mien­­to desde una perspectiva global, y con­­stituye un pilar fundamental para las economías nacionales.
Éste es el caso de España, país que cu­­en­­ta con un sector de automoción muy desarrollado y en primera fila mun­dial en cuanto a niveles y diversidad de pro­duc­­ciones (turismos, todo terreno, ve­hículos comerciales ligeros y pesados). Junto con la construcción y el turismo, el automovilístico es uno de los principales sectores. Factura cerca de 47.000 millones de euros y representa cerca del seis % del PIB. Asimismo, el sector emplea, directa e indirectamente, a un diez % del total de la población activa.

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Estos datos acreditan el sustancioso por­centaje de España de la producción mundial de vehículos: cerca del 4,5 %, lo que le sitúa como el tercer productor europeo, detrás de Alemania y Fran­cia, y por delante de países como Reino Unido e Italia. En el ranking mun­dial, ocupa la séptima posición, por de­trás de Estados Unidos, Japón, China, Alemania, Francia y Corea del Sur. En cuanto a volumen de exportación, Es­paña es el cuarto país, tras Japón, Ale­mania y Corea del Sur.

Si a ello añadimos que España produce cerca de tres millones de vehículos, de los que casi el 82 % (2,5 millones) se exportan, es decir, una cuarta parte del total de la exportación española, nos podemos hacer una idea del peso que tiene la industria automotriz en el conjunto de la economía española.

Cabe destacar, por otro lado, la elevada inversión de los fabricantes de vehículos instalados en España en los últimos cinco años, que ha alcanzado los 1.700 millones de euros anuales. Ade­más de la investigación y desarrollo (I+D), una parte importante de las in­versiones se destinan a factores me­­dio­ambientales con el fin de cumplir con las normativas existentes y reducir al máximo la contaminación de emisiones y el consumo de carburante, así como usar materiales reciclados.
El sector automovilístico se sitúa, de este modo, en la vanguardia en la in­tro­duc­ción de innovaciones organizativas y tec­nológicas, hasta el punto de que constituye un indicador de primer orden en las economías desarrolladas por su capacidad de inducción de actividad.

Dentro del conjunto de España, Ca­ta­luña concentra, sin duda, buena par­te del tejido industrial del país y es claro motor de la economía española. Así lo pone de manifiesto el hecho de que la producción del conjunto del sector industrial en Cataluña creciese, en los diez primeros meses de 2006, a un rit­mo del 3,5 %, el nivel más alto de­sde 1998, según la Cámara de Co­­mercio de Barcelona. Ello fue debido, en gran medida, a la fuerte demanda exterior. Las exportaciones crecieron en un 11,5 %, siendo el incremento más intenso de los últimos cinco años, y aumentando, especialmente, las ventas dirigidas fuera de la zona euro (19,9 %).

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La realidad de ser una de las principales áreas dinamizadoras de la economía española no ha pasado inadvertida a los fabricantes automovilísticos, que han visto en esta región un enclave idóneo para establecer sus centros productivos.

Así lo constata el hecho de que, de los 18 centros productivos pertenecientes a 12 empresas instaladas en España, cuatro se concentren en Cataluña, con­cretamente en la provincia de Bar­ce­lona. Esto da buena fe de la importancia del sector de la automoción en la ciudad condal, algo que, sin embargo, no es casual. Barcelona se ha ido configurando como puerta de entrada a Eu­ropa y uno de los puntos de entrada y salida de los flujos de mercancías y pasajeros, una circunstancia que ha con­tribuido, en gran medida, a que el sector de la automoción haya ido creciendo también en volumen y actividad de negocio.

Ello ha influido, sin duda, en que Bar­ce­lona y su provincia se hayan convertido en un importante polo de atrac­ción para las empresas del sector del automóvil y, al mismo tiempo, un lugar privilegiado para algunas actividades relacionadas directamente con el proceso productivo de vehículos, como el diseño automovilístico. La calidad de vi­da de la ciudad condal y sus alrededores; la luz y el clima mediterráneo, el carácter abierto y amable de sus gentes lo hacen un enclave idóneo para el desarrollo de esta actividad, siendo se­de de numerosos centros de diseño au­tomovilístico.

Éste es también el caso de SEAT, el úni­co fabricante de automóviles establecido en España capaz de diseñar, desa­rrollar y producir sus propios ve­­hículos. Para ello cuenta con el Centro Téc­ni­co, que además de la actividad de di­seño engloba la de investigación y de­sarrollo, revelando la clara inquietud de la marca por la evolución constante, tanto de sus productos como de sus instalaciones fabriles, a través de las tecnologías más avanzadas.
El dinamismo en I+D de la marca que­da patente además en la implantación de conceptos punteros para el desa­rrollo de vehículos, en la utilización de potentes herramientas de simulación y cálculo, en programas de investiga­ción dentro del ámbito de la UE, así co­­mo en la continua colaboración con cen­­tros de desarrollo tecnológico es­­pe­­cializados en diseño industrial para automoción.

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Todo ello constituye una buena mues­tra del esfuerzo inversor realizado por la marca a lo largo de los cerca de 60 años que la compañía lleva establecida en Cataluña, comunidad a la que se halla fuertemente arraigada; concre­­tamente a la provincia de Barcelona, donde la empresa cuenta con su planta productiva, ubicada en la localidad de Martorell, así como con diversas in­­stalaciones en la Zona Franca de Bar­­­celona.
Desde estos enclaves, la marca trabaja día a día en el desarrollo y la produc­ción de vehículos cuyas principales se­­­ñas de identidad son el diseño, la vi­­talidad y el carácter deportivo, valores que se reflejan en el lema “SEAT auto emo­ción”.

El espíritu innovador y vanguardista de la empresa se concreta en sus siete mo­­delos: Alhambra, Altea, Altea XL, Cór­­doba, Ibiza, León y Toledo. A excepción del Alhambra, que se monta en Palmela (Portugal), el resto se fabrica en la factoría de Martorell, una de las más avanzadas de Europa. El carácter internacional de la marca queda patente en los 72 países en los que se distribuyen sus vehículos y en la exportación de más del 60 % de su producción. En la actualidad, el 80 % de sus puntos de venta y asistencia se con­centran en Europa Occidental.

Todo ello convierte a SEAT, empresa es­pañola integrada dentro del Grupo ale­mán Volkswagen, en la primera com­­pañía industrial de Cataluña, tanto por facturación como por nú­mero de trabajadores. No en vano, el Grupo SEAT emplea actualmente a más de 24.400 personas, aunque, evidentemente, ge­ne­ra miles de pues­tos indirectos en las empresas auxiliares.
Un gran esfuerzo inversor, en definitiva, que da fe del fiel compromiso de la única marca automovilística española con Barcelona y Cataluña. A lo largo de más de medio siglo de vida, esta región ha sido testigo de la evolución de la marca, muy ligada, por cierto, al desarrollo industrial y económico de la sociedad española y catalana.

Dentro de este escenario, la compañí­a tiene por delante un horizonte prometedor, auspiciado por una moderna ge­­neración de modelos y un innovador mar­­co laboral que le permitirán afianzar su presencia en el mercado y se­guir compitiendo muchos años más.

14725El autor, nacido en 1946, estudió In­ge­nie­ría Mecánica, licenciándose en 1969. Después ocupó varios puestos de ge­ren­cia en la industria automovilística. Desde Octubre del 2006, Erich Schmitt es pre­sidente del Comité Ejecutivo de SEAT, S. A.